19 mayo, 2013

Ofrecer un sueño

En el diario La Nación de hoy, domingo 19 de Mayo de 2013, Sección Empleos, página 10, “Para atraer a los mejores hay que ofrecer un sueño” , por Eduardo Braun, leo una serie de recetas absolutamente aceptadas hace varios años por los profesionales de la Gestión empresarial que me parecen una redundancia obsoleta a pesar de la referencia a Philip Kotler, Bernard Schmitt, Russell Stevens, Cristina Quinones o Adriana Noriega, grandes expertos de management del mundo- que se reunieron en Bogotá en la Expomarketing 2013, donde dejaron grandes conclusiones .

Primero, nos instruyen con respecto a las redes sociales, los nuevos canales de comunicación con el consumidor final, Internet, los medios digitales, y, básicamente, la capacidades de establecer una RELACIÓN/CONVERSACIÓN con él cliente y con el consumidor final.

En primer lugar, los expertos afirman que están explotando los nuevos canales para comunicarse con el consumidor: por un lado están Internet y los medios digitales, en particular a través de los teléfonos móviles, y por el otro, las redes sociales, que revolucionan la comunicación al pasar de enviar un mensaje al consumidor a establecer una verdadera conversación con él. Chocolate por la noticia!!!

Después afirma (como si este proceso no hubiera acontecido en los mercados del Cercano y Lejano Oriente desde épocas inolvidables!!!) que, en definitiva, el proceso tradicional de compra que tomaba como base el marketing ya no es válido. Antes se consideraba que había un proceso lineal que empezaba con el deseo o la necesidad del consumidor, luego éste analizaba alternativas, se decidía y realizaba la compra. Ahora, las conversaciones permanentes a través de los medios digitales (comunicaciones sociales nada tecnológicas) hacen que ese proceso sea caótico, ya que se está permanentemente escuchando a sus contactos hablar de los productos o a las marcas hacer propuestas. CHOCOLATE!!

En segundo lugar hay un cambio en el contenido y concepto del mensaje: en los últimos años se pasó del marketing de la satisfacción al marketing de la experiencia, y más aún, al marketing de la felicidad (como siempre, desde los relacionamientos comerciales desde que el ser humano es humano en los mercados de la antigüedad hasta los shopping malls del mundo más civilizado)

Schmitt utiliza los conceptos de psicología positiva para afirmar que la felicidad se alimenta de tres fuentes: el placer, el sentido y el compromiso. Todo lo que hagamos desde nuestra compañía para colaborar con cualquiera de estos aspectos del consumidor habrá logrado afianzar la relación con él. CHOCOLATE.

“Kotler, en su Marketing 3.0, se enfoca más en la propuesta de valor más trascendente de la marca. Es que la oferta de producto/servicio debe contribuir al bienestar del cliente o a la búsqueda de sentido que todos tenemos”.

Después agrega lo que hemos aprendido hace años “Sí, es en ese contexto que una marca puede contribuir a cuidar el planeta, representar un determinado proyecto social o promover un valor ciudadano, se dice que más que una marca es una posición, y que implica ser consistente y coherente como empresa”. Y que “Las empresas más exitosas de la última década tienen una propuesta de valor para sus empleados que trasciende un buen trabajo. Proponen contribuir a un mundo mejor“. Hace decenas de años que escucho lo mismo!!!

Por último, con lo que estoy totalmente de acuerdo pero que ya lo dijimos cientos de veces, concluyen que “Las compañías deben tener una visión cautivante, un sueño para alcanzar. Y para poder captar al mejor talento del mercado, las empresas deben tener valores genuinos y atractivos, tratar a los empleados como personas con aspiraciones y contribuir al desarrollo de cada uno de esos empleados. Porque cada vez más, las generaciones jóvenes esperan que las empresas sean organizaciones no solamente para crear valor económico y ganar dinero, sino para contribuir a cambiar positivamente el mundo”. Lo dijimos miles de veces. Pero agrego: Fácil de decir. Difícil de hacer. Pero debe ser hecho.

No se enojen conmigo!!! No compren mis libros, pero, por lo menos, averigüen lo que escribí.

Pase lo que pase, no me voy a arrepentir jamás de haberme quedado.

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